El índice y el corazón de la mano derecha se arrastraron por la pared que terminaba en la puerta del aseo de mujeres. Críspula se refugió ahí, en el privado del fondo, donde a duras penas se oía a la vocalista de la banda. cuentos
Más,
un poco más,
aguanta más.
Él no desea
volverte a lastimar.
Más,
un poco más,
aguanta más.
Estás a punto
de hacerlo cambiar. Ya no recuerdo,
se me olvidó,
cómo creó
esa primera lágrima
que me sacó.
Sólo recuerdo
qué provocó:
allí nació
una esperanza rosa
que a él me ató.
Más,
un poco más,
¡¡aguanta más!!
Pobre esperanza,
sola en la caja.
Como venganza,
nos encadena
a quien nos daña.
Rosa esperanza,
con cuatro espinas,
que siempre saca
si huele penas
cuando se ama.
Más,
un poco más,
aguanta más.
Él no desea
volverte a lastimar.
Más,
un poco…
Críspula seguía la canción sin problema alguno, ya que se la sabía de memoria. No obstante, esta vez la letra derivó en una arenga personal: “Lo criaré sin Válmar”, pensó repentinamente. Sabía que iba a ser muy complicado, pero también sabía  que podía confiar en ella, sin sorpresas. Tras un suspiro, su mente regresó al concierto, dejándose llevar por la cadencia de la batería… hasta imaginar unos latidos en el vientre, que la sumieron en una profunda armonía. ( Continuará Episodios anteriores)
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