Cuentos para pensar Recuerdos

Mi pozo de los deseos

  • Los lectores consideran que el recuerdo en sí es sumamente bueno. Además, les parece que está bien contado.
  • A María P. le han enviado 514 abrazos, 441 sonrisas, 586 besos y 451 buenos recuerdos.


  • por María P.
    España / 1977

    Fecha de alta 27-10-2007


    Durante el invierno, mis padres cerraban los lunes por la tarde el puesto de caramelos y revistas que teníamos, y nos llevaban al cine del barrio y nos compraban palomitas.

    Ese día, aunque hubiese deberes, era fiesta en todos los sentidos, pues nos poníamos la ropa de los domingos que era intocable entre semana.

    En primavera, todo cambiaba con los días más largos. Un domingo al mes cerraban para coger el tren y visitar los sitios más próximos a Madrid. Estuvimos en Cercedilla, Ávila y Segovia.

    Fue ahí donde nuestras vidas cambiaron.

    Mi padre luchador incansable, solicitaba la venta de prensa diaria una vez tras otra, siempre se la denegaban alegando motivos injustos.

    Yo ahora creo que nos veían demasiado pobres como para merecer subsistir, púes a otros con más posibles económicos, se la concedían.

    Pero nosotros, mis padres, nunca tiraban la toalla. Un domingo de los que cerramos, fuimos a Segovia, visitamos el acueducto, pateamos la ciudad y creo que fue en el Alcázar.

    Recuerdo la escalera de caracol, los escalones de piedra gastados, a mis padres fatigados (tenían problemas de corazón), e intento localizar a mi hermano entre mis imágenes guardadas de esos momentos, seguro que alguna firmaríamos en las escaleras pues recuerdo que me daba un poco de miedo su estrechura.

    Cuando por fin llegamos arriba. Un espacio abierto enorme, mucha gente y un pozo. En seguida me asomé y le pedí a mi padre una peseta, quería pedir un deseo, me la dio y pedí mi deseo arrojando la peseta al pozo.

    Cuando estábamos abajo me preguntaron que deseo había pedido: "que nos concediesen la prensa". Mi padre dijo que si se cumplía, volveríamos y echaríamos cien pesetas en pesetas al pozo.

    Lo más bonito es que volvimos al pozo, que echamos las cien pesetas, no recuerdo si de una en una o todas a la vez, que nos concedieron el permiso de venta de prensa diaria y poco a poco con trabajo, nuestra familia salió adelante.

    Yo tendría unos doce años entonces, y me sentí la niña más importante del mundo, gracias a mi deseo y al pozo conseguimos lo que nos daría de comer muchos años.

    Veo la cara de mi padre y mi madre leyendo la carta, que otra vez nos pondrían la ropa de los domingos a mi hermano y a mí, y saldríamos a mostrar nuestra alegría al mundo.

    No sé si se publicará o no, pero os agradezco este espacio, me ha echo ver que tengo recuerdos alegres en mi vida.

    Gracias.

    Si deseas, valora este recuerdo:

    1) El recuerdo en sí me ha gustado...
    muchísimo mucho poco muy poco

    2) La manera de contar el recuerdo me ha...
    encantado gustado parecido regular impedido disfrutarlo

    Si quieres saludar al escritor de este recuerdo, puedes mandarle...
    un abrazo una sonrisa un beso tus recuerdos